Análisis del Dygma Raise, teclado mecánico ergonómico y programable

Review en español (y algo de spanglish) de este teclado 'split' con un diseño familiar y a la vez completamente singular

Vista de detalle del Dygma Raise
Vista de detalle del Dygma Raise

Presentación

No soy ningún experto en teclados, pero me interesan lo suficiente como para parecerles friki a la mayoría de las personas. Antes de este solamente he tenido un teclado mecánico, un Ozone Strike Battle que he usado durante varios años. Era el más barato que encontré en su día, pero me permitió probar un teclado mecánico… y engancharme.

Desde entonces he estado buscando uno que fuera un poco más configurable y ergonómico, pero nada me convencía del todo hasta que encontré una mención al Dygma Raise en algún rincón de /r/MechanicalKeyboards, un foro de Reddit o subreddit donde sí que son frikis del tema de verdad.

No soy programador ni gamer, los dos principales públicos objetivo que uno se imaginaría para este teclado. Me dedico a temas como la arquitectura, el urbanismo, el diseño o la facilitación de procesos participativos y colaborativos, entre otros. Esto implica que, además de escribir bastante, también uso muchos, muchos modificadores (Ctrl, Alt, Shift y Super, a veces todos a la vez) y atajos de teclado, en todo tipo de programas.

Sí que lo uso de vez en cuando en esporádicas partidas de Starcraft II, uno de mis placeres inconfesables (salvo el modo 1v1, que es demasiado desmoralizante como para llamarlo placer) y algún que otro juego indie.

Por diversas razones que iré comentando, la alternativa más próxima al Dygma Raise es el Ultimate Hacking Keyboard o UHK, al que llevaba bastante tiempo echándole el ojo. Los iré comparando a nivel de características, ya que no he probado el UHK y no puedo hablar de sus acabados o funcionamiento.

Ah, y la típica nota de descargo. Dygma no me paga nada por currarme este pedazo de análisis ;) Me gusta el teclado, vi que no había casi nada en español sobre él, y me puse a ello. Simple y llanamente. Cuando voy a comprar algo aprecio mucho los análisis que escribe otra gente, así que pensé que igual era momento de devolver el favor a Internet.

Características que lo hacen (literalmente) único

Las principales características del Raise son:

  • Distribución 60%. Tiene menos teclas que la mayoría de los teclados que estaréis acostumbrados a ver. No tiene teclas de función, ni numéricas, ni flechas (sí, no tiene flechas), ni las tradicionales AvPág, RePág, Inicio, Fin, Supr (sí, tampoco tiene «suprimir»), etc.
  • Dividido o «split». Se puede separar en dos mitades y situarlas de la forma más cómoda o ergonómica. Puede, incluso, usarse solamente una de las mitades, y también permite el modo tenting, con inclinación hacia los lados, como veremos luego.
  • Teclas adicionales. Si por un lado tiene menos teclas de lo habitual, lo compensa añadiendo varias teclas nuevas. La barra espaciadora se divide en 4 teclas independientes y se añaden otras cuatro debajo, con un perfil más bajo. Todas ellas se pueden usar con los pulgares, que normalmente usamos muy poco y que se pueden combinar con cualquier otra tecla sin hacer contorsiones.
  • Personalización. La función de cada tecla es totalmente configurable, y permite hastas 10 «capas» o configuraciones diferentes que puedes activar de forma puntual, temporal o permanente con la tecla que tú elijas.
  • Interruptores intercambiables (hot-swappable switches). Permite sacar los interruptores o switches del teclado y poner otros diferentes. Se puede hacer incluso con el teclado encendido.
  • Tiene luces. Muchas luces. De todos los colores y completamente configurables. Tanto bajo las teclas (retroiluminación) como en una franja a lo largo del borde inferior (underglow). No es el punto más importante para mí, pero tiene una cosa muy buena y es que ayuda a visualizar qué capa estás usando y qué función tienen las teclas.
  • Funciona con software libre. El firmware del teclado y su programa de configuración son de código abierto y su desarrollo se puede seguir de forma muy transparente. Además, todo funciona perfectamente en Linux, cosa que no es tan habitual como debiera en el mundo de los teclados comerciales.
  • Distribución estándar en varios idiomas a elegir. Muchos teclados divididos o split suelen tener distribuciones de teclado menos habituales, como la de columnas desplazadas del Ergodox o del Keyboardio o la ortolineal de otros. Si queréis ver más rarezas os recomiendo revisar esta lista de teclados split.
  • Reposamuñecas integrado en el diseño. Esto en principio me parecía una desventaja porque le añade un tamaño y sobrepeso que no se le puede quitar. En parte me lo sigue pareciendo, pero en el día a día funcionan muy bien como parte del diseño general.
  • Accesorios. El teclado viene, además de con todos sus cables y con la pieza que controla sus funciones (llamada Neuron), con ocho interruptores o switches mecánicos diferentes para probar y una herramienta para sacar las teclas y los interruptores. Buenos detalles.

Esta combinación de diseño dividido, distribución estándar española (con mis eñes, mis cedillas y mis acentos), interruptores intercambiables, teclas adicionales y capas programables no existe en ningún otro teclado del mercado, y fue lo que me animó a comprarlo casi sin dudarlo. Mis estudios de mercado suelen durar meses o, en el caso de los teclados, años hasta que logro decidirme, así que esto es mucho decir.

De las configuraciones que ofrecen en la web, el mío es un Raise negro con switches o interruptores Kailh Speed Copper. Quería probar un interruptor táctil y no muy ruidoso pero diferente a los Cherry MX Brown, y me sonó bien la descripción de los Copper que tienen en su página web.

En comparación, el UHK difiere en el diseño y en que no tiene iluminación, admite 4 capas de personalización en lugar de 10, tiene 3 teclas adicionales en lugar de 7 y no tiene interruptores intercambiables. Solamente viene en dos distribuciones de teclado, ANSI (US) e ISO (UK), y la ISO no es estándar sino que tiene algunas teclas cambiadas de sitio. A todo esto hay que sumarle que cuesta casi el doble con reposamuñecas incluidos. También tiene alguna cosa que no tiene el Raise, como unos módulos que permiten añadir funciones extra, y algunas otros aspectos de cómo fue diseñado y producido que me parecen interesantes.

Pero veamos, por partes, cómo es el Raise.

Packaging

Normalmente no me fijo en el packaging más que para disgustarme por la cantidad de material que va directo a la basura. Es absurdo.

Vista del Dygma Raise en su maletín. Unboxing.
Esto es lo primero que te encuentras al abrir el maletín.

Sin embargo, los de Dygma le han dado un giro interesante: el envoltorio en el que viene el teclado es en realidad un maletín. Sólo he tenido que tirar la caja de cartón en la que llegó el envío (sin necesitar siquiera material de relleno), una capa de plástico de burbujas y unas fundas para los cables que, pese a haberlo considerado, no se decidieron a eliminar. Punto para Dygma por el concepto, en general.

Esto es lo que hay debajo del teclado. La pequeña pieza entre los reposamuñecas es lo que llaman Neuron, el pequeño cerebro del teclado.

El maletín está muy bien hecho y protege perfectamente el contenido. Sin embargo, tiene un par de problemas. Uno, que para transportar el teclado con frecuencia resulta un poco voluminoso de más. El otro es que la distribución del interior parece más pensada para exhibir el contenido al abrirlo por primera vez que para llevarlo de un lado a otro en el día a día. Por ejemplo, obliga a doblar los cables de tal forma que al sacarlos se quedan llenos de dobleces, especialmente el cable principal, que es bastante rígido. Y tiene huecos que, si no es para llevar los interruptores adicionales, no sirven para nada. Tampoco permite guardar los componentes sin desmontarlos completamente, salvo que recurráis a apaños como el de este tuit:

Apaño para no tener que desmontar los cables de la «neurona» cada vez que lo guardas todo.

En general, el maletín ganaría mucho en usabilidad si la distribución fuera más libre, con un espacio para encajar claramente el teclado, pero con el resto resuelto de forma más flexible o pensado para el día a día.

Desde Dygma me dicen que están trabajando en una versión mejorada.

Diseño, construcción y acabado

Diseño

El diseño del teclado es un poco gamer, pero no demasiado. Al menos la versión en negro, y hasta que enciendes las luces, claro. Porque entonces es normal que arranque carcajadas de tu pareja. Porque es normal, ¿no? Decidme que es normal.

Vista del Dygma Raise desde arriba. Review.
Vista desde arriba, sin reposamuñecas. Elegante y no demasiado macarra. Como un deportivo sin tunear.

No usa ninguna tipografía rara y, aunque la geometría general tiene un par de quiebros que yo le habría ahorrado porque a veces me pongo así de minimalista, se mantiene bastante limpia. Me gusta bastante el diseño más compacto, rectilíneo y simétrico del UHK, pero prefiero la base plana y sin bordes elevados del Raise.

El otro aspecto que llama la atención es, por supuesto, la posibilidad de separarlo en dos:

Vista de detalle del Dygma Raise
Vista de detalle del sistema de unsión de las dos mitades del Dygma Raise

Separarlo… y volver a juntarlo, cosa que en muchos teclados divididos o split no se puede hacer. Tener el teclado de una pieza es muy útil para moverlo de un sitio a otro o usarlo fuera de un escritorio, como en las rodillas.

Un elemento menos llamativo pero igualmente importante es la «neurona» (Neuron). Esta pequeña pieza no sólo divide el cable principal en dos, sino que controla las funciones del teclado y guarda la configuración que le hayas aplicado. Esto permite que se pueda usar cada mitad por separado, algo que el UHK y casi cualquier otro teclado dividido que yo haya visto no permiten.

Construcción

Los materiales, sin ser nobles, son sencillos (en el buen sentido) y de calidad. Aluminio cepillado para la base, y ABS o PBT para las teclas. Las almohadillas de los reposamuñecas son bastante firmes y con tacto cálido, de silicona y poliuretano. Se adhieren sin adhesivo añadido, por contacto de la silicona con el aluminio, y se pueden lavar y volver a poner sin más.

El acabado en general es muy sólido. Nada traquetea ni vibra al escribir, como sí pasaba un poco en el Ozone. Se percibe como una sola pieza sólida y con buen peso, como debería ser. Si acaso, echo en falta un poco de precisión en algunos detalles o uniones.

Una de las mitades cojea ligeramente al ponerla sobre una superficie plana. Aunque aplicando cuidadosamente un poco de tensión sobre el teclado con las manos pareció corregirse, ha vuelto poco a poco a su forma original. Es algo a mejorar en el control de calidad; da mala sensación que el teclado oscile bajo tu mano. En mi caso no lo noto porque la superficie sobre la que lo uso no es perfectamente lisa y de alguna forma compensa la oscilación.

La unión entre las dos partes del teclado funciona muy bien, con el equilibrio perfecto entre sujeción magnética y facilidad de separación, pero deja una holgura que hace que el teclado se doble ligeramente hacia arriba al levantarlo de la mesa, y que me inquieta un poco.

Vista trasera del Dygma Raise, mostrando cómo se dobla al levantarlo de uno de los lados.
Vista trasera del Raise, mostrando cómo se dobla por la junta cuando se levanta desde un lado.

En conversaciones con Luis «Deilor» Sevilla, fundador de Dygma (porque sí, reponde él mismo los emails) me aclaró el por qué de esto. En sus propias palabras:

Los pins de la junta tienen que tener cierta tolerancia para que se junte y se separe sin hacer demasiada fuerza. Decidimos que hubiese un poco de holgura a cambio de que la junta fuese suave. […] La plancha del underglow es ~0,1 mm más larga que la base para que la junta no toque. Está hecho a propósito para que las zonas con fricción de la junta sean solo los pins metálicos y el borde del la plancha del underglow. De ese modo, el acabado de la junta nunca se desgastará porque no roza. La estabilidad o durabilidad del producto no se ve afectada porque no toquen las paredes de la junta.

Parece que la junta del UHK es mucho más rígida, y no me queda claro si para bien o para mal. Quizás no habría que llegar a ese nivel, pero creo que para sucesivas versiones se podría mejorar un poco la sensación de solidez del teclado cuando se une. Por otro lado, parece que soy casi el único que se ha fijado en esto, así que seguramente ni lo notéis. Estando sobre la mesa esto no se nota nada.

Otro detalle son los reposamuñecas, algunos de los cuales salieron con pequeños defectos. Desde Dygma fueron muy transparentes con estos problemas, se ofrecieron a cambiarlos sin haberlo pedido siquiera, y cambiaron de fabricante para mejorar los acabados, así que los que se vendan a partir de ahora serán mucho mejores.

Detalle del reposamuñecas o palm rest del Dygma Raise
Detalle de recorte defectuoso de la capa de acabado del reposamuñecas derecho

En cuanto a los cables USB-C, el Raise usa tres: uno conecta el ordenador con la Neuron y dos más cortos y finos conectan ésta con cada mitad del teclado. Son cables de calidad, enfundados en tejido. El cable principal es grueso y bastante rígido. El único problema de esto es que si lo doblas o enrollas para guardarlo, mantiene esa forma durante bastante tiempo hasta que se estira de nuevo. Los cables más pequeños son muy flexibles y se adaptan de maravilla a cualquier posición. Se nota que le dedicaron atención a estos detalles.

Software

El teclado se puede configurar de mil formas diferentes y para ello viene con un programa llamado Bazecor que permite, entre otras cosas:

  • Asignar cualquier función a cada tecla, incluyendo combinaciones de teclas con modificadores, control del cursor del ratón y, en el futuro, macros de varias teclas sucesivas.
  • Crear hasta 10 «capas», cada una con su combinación personalizada de teclas e iluminación.
  • Definir el color de la luz de cada tecla y de cada sección de la base retroiluminada, de forma independiente. Ya sea para recordar qué función tiene cada tecla en cada capa, por pura estética o porque… qué diablos, por qué no.
  • Elegir con qué teclas quieres cambiar a qué capas, ya sea de forma temporal (mientras mantienes pulsada una tecla, o hasta que pulses otra tecla) o permanente, hasta que cambies a otra capa.

Más adelante, cuando lleve más tiempo trasteando, quizás os cuente más en detalle cómo se puede usar, y comparta mi configuración.

Una cosa interesante es que la configuración personalizada del teclado queda guardada en la Neuron, de modo que sigue funcionando tal y como lo has programado aunque lo conectes a otro ordenador, y tanto si tienes ambas mitades conectadas como si no. Imagino, incluso, que sería posible comprar otra Neuron, guardar otros ajustes en ella, e intercambiarlas o tenerlas en los diferentes sitios (casa, trabajo, etc.) donde uses el Raise.

Lo mejor de este software es que es multiplataforma. Funciona perfectamente en Linux, cuando tantos otros fabricantes se dedican a hacer cosas que sólo funcionan en Windows y Mac. Y, además, es software libre. Un 10 muy grande en ese aspecto para Dygma.

El software en sí está en pleno desarrollo y eso puede que no guste a mucha gente, acostumbrada a recibir cosas pulidas al 100%. A mí me encanta poder seguir el desarrollo en abierto y poder contribuir a él con comentarios o sugerencias.

En cuanto a funcionalidad, parece algo menos potente o intuitivo que los configuradores del UHK o el Ergodox. Aún así cumple su función perfectamente y tiene casi todo lo que quiero, salvo quizás la función de usar un doble toque o mantener pulsada una tecla cualquiera para que se active una función secundaria. Pero como podéis ver aquí, eso son funciones que tienen previstas para la próxima versión 0.3 de Bazecor:

Sistema de capas del Dygma Raise
Sistema de capas y modificadores del Dygma Raise

Algunos problemas de usabilidad que he notado en la interfaz ya están también identificados y en proceso de mejora. Y tiene sus propias ventajas, como la facilidad con la que se actualiza la configuración del teclado. Una de las funciones que tienen en desarrollo va a ser única en el mundo de los teclados programables: tendrá una plataforma intuitiva y fácil de usar para compartir tu configuración con otros usuarios o buscar y descargar configuraciones que hayan hecho otros.

Por si todo esto fuera poco, el uso de hardware y software libre permite funcionalidades todavía más avanzadas si te animas a programar. Básicamente, comunicar desde el ordenador hacia el teclado:

Las posibilidades son prácticamente ilimitadas. Desde visualizar en las luces del propio teclado funciones del ordenador (notificaciones, estado del sistema, etc.) hasta cambiar de capa automáticamente según el programa que estés usando.

Usabilidad

Sensaciones: tacto y sonido

Como decía antes, salvo por la oscilación inicial de uno de los lados, el teclado se nota sólido y estable bajo las teclas. Esta solidez, combinada con el uso de metal para la base, le da un sonido agradable, sin resonancias, vibraciones ni ecos.

Por otro lado, el ruido y el resto de las sensaciones de un teclado mecánico dependen mucho de los interruptores o switches, y va a cambiar bastante según los que se elijan. Aquí me voy a meter brevemente en detalles, así que podéis saltar al siguiente párrafo si esto os da igual. Yo estoy acostumbrado a los Cherry MX Brown y en este he cambiado a los Kailh Speed Copper. Estos tienen menos recorrido y el «bache» táctil que te indica que la tecla ya ha actuado se da casi arriba del todo. Esto permite teclear sin hundir mucho las teclas, dándoles apenas un toque superficial. De hecho, casi lo pide. Cuando tecleo lentamente me resultan algo confusos porque el «clac» más fuerte y audible lo hacen las teclas en su retorno, creando un contrapunto extraño. Cuando tecleo rápido y sin presionar mucho las teclas, en cambio, es cuando el teclado parece estar en su elemento. Estos interruptores están realmente hechos para mecanógrafos rápidos y ligeros, pero yo no lo soy (todavía) y aún así me están gustando. En comparación, los Brown me parecen ahora más blandos, profundos e imprecisos, más adecuados si te gusta teclear apretando a fondo las teclas.

Los Kailh Speed Copper, al tener un «bache» táctil sin clic auditivo y al no favorecer un tecleo superficial, no son demasiado ruidosos. Diría que son algo más silenciosos que los Cherry MX Brown y tanto como cualquier interruptor lineal. Especialmente si los usas sin levantar mucho los dedos. Podéis escucharlos en este vídeo subido por otro usuario, aunque las grabaciones rara vez hacen justicia a la realidad:

He aprovechado que el Raise viene con varios switches más de prueba (otro detallazo) para probarlos, y la verdad es que no me ha gustado casi ninguno. A los lineales les falta una sensación clara de activación. Los «clicky» hacen demasiado ruido y ofrecen demasiada resistencia para mi gusto. Sólo me ha gustado el Kailh Speed Bronze, que estoy usando en la tecla Bloq Mayús para tener algo más de dureza y un aviso táctil/sonoro cuando la pulso. Soy de los que piensan que sigue siendo una tecla útil, pero es odiosa cuando sE aCTIVA sIN qUERER.

Dos cosas más me han llamado la atención en cuanto al sonido:

Una es que, dado que las dos mitades tienen un tamaño diferente, las teclas suenan con un tono distinto en cada mitad (más agudo en la parte más pequeña, como era de esperar), lo que le da al tecleo una doble tonalidad curiosa.

La otra es que, mientras en el resto de teclados la tecla más ruidosa (con diferencia) suele ser la barra espaciadora por culpa de su tamaño y de los estabilizadores que lleva, en el Raise las cuatro teclas más pequeñas que la sustituyen suenan igual que el resto. Un punto más para el Raise.

Postura y comodidad

Una de las ventajas de usar un teclado dividido es poder escribir sin torcer las muñecas, como explica bastante bien este gráfico:

Postura de las muñecas en dos tipos de teclado. Fuente: Dygma.

Yo no he tenido muchos problemas con las muñecas hasta ahora, pero aún así se nota que escribir en esta postura es mucho más relajado y natural. Y si separas las piezas a la altura de los hombros, te sientes como si estuvieras manejando una chopper.

Pero va mucho más allá de eso. Permite separarlas o moverlas para hacer hueco a otras cosas. Y no hablo solo de bebidas, gatos o reptiles (sí, eso), sino de libretas, tabletas gráficas o el propio ratón o trackball.

Dygma Raise separado
El teclado en modo separado
Dygma Raise en modo separado e inclinado
En modo separado e inclinado

Poder moverlas de forma independiente o quitar directamente uno de los lados permite, por ejemplo, hacer más sitio al ratón cuando no estás escribiendo, y poder usarlo más centrado. Ideal para el uso de programas de diseño gráfico, si tienes todos los atajos de teclado en la parte izquierda del teclado, o para juegos.

Dygma Raise usado como gamepad para dejar espacio al ratón
¿Y usar sólo la mitad del teclado?

Otra opción interesante que permiten los teclados divididos es el tenting, que consiste en inclinar ambas mitades hacia afuera, levantándolas por el centro, lo cual las deja en una postura aún más cómoda para las muñecas.

En mi caso, mientras en Dygma siguen trabajando en su propia solución para inclinar el teclado, uso mi propio Ultra Adaptable Ergonomic Tenting System… que viene a ser un calcetín relleno de huesos de cereza.

Dygma Raise en modo tenting
Vista superior del Raise inclinado en modo ‘tenting’ y con rotación lateral
Dygma Raise en modo tenting
Vista frontal del modo ‘tenting’

Sin embargo, una pequeña nota de aviso: El hecho de que se pueda mover cada mitad puede suponer una mejora, pero también puedes despistarte o venirte arriba y acabar adoptando la posición menos ergonómica del mundo, así que… cuidado. No sería mal momento para que te repasaras esas clases de ergonomía que no te dieron jamás en ningún sitio.

La comodidad se nota hasta en los pequeños detalles. Las teclas especiales, por ejemplo, tienen una inclinación opuesta a la habitual para adaptarse a la forma en que las tocamos con el pulgar. Una imagen vale más que mil palabras:

Postura del pulgar en las teclas especiales del Dygma Raise
Postura del pulgar en las teclas especiales que sustituyen a la barra espaciadora

Adaptación

Una particularidad del Raise en comparación con otros teclados ergonómicos es que mantiene la típica disposición QWERTY escalonada, por lo que la adaptación es casi inmediata. Es una dificultad habitual en otros teclados ergonómicos, que tienen diseños supuestamente más ergonómicos pero que requieren acostumbrarse a una forma de escribir que no vas a poder reproducir en un portátil o en otros teclados que te encuentres por ahí.

La disposición tradicional del Raise hace que puedas escribir en él como en cualquier otro teclado, y empezar a personalizar a partir de esa familiaridad.

Al ser tamaño 60%, eso sí, le «faltan» teclas. Concretamente, en una distribución española, todas estas:

Teclas que faltan en una distribucióon de teclado tipo 60%
Teclas que faltan en una distribucióon de teclado tipo 60%

No es un problema tan grande como pudiera parecer. Algunas se pueden configurar directamente en las 8 teclas especiales que tiene el Raise y usarlas con el pulgar. Otras se pueden dejar en una segunda capa y activarlas temporalmente con una tecla del pulgar y cualquier otra tecla que elijas.

¿Para qué tanta complicación?, diréis.

Aunque pueda no parecerlo, tener menos teclas se convierte en una mejora en ergonomía, rapidez y facilidad de uso. Por ejemplo, ahora puedo pulsar las teclas de función sin mirar el teclado y sin tener que mover mucho las manos, simplemente usando un cambio temporal de capa con el pulgar más la tecla numérica correspondiente (Pulgar + 1 = F1, Pulgar + 2 = F2, etc.). O puedo usar las flechas sin mover las manos, usando las teclas ESDF y el pulgar. Mucho mejor que saltar a otros lados del teclado o tener que soltar el ratón para usarlas. Esto es un puntazo en Starcraft, donde manejar el ratón con la derecha y a la vez usar las flechas (también al lado derecho del teclado) para mover el visor era imposible. ¡Ya no!

De todos estos cambios, los únicos que me han supuesto algo más de adaptación han sido los referidos a las flechas. Hay gente a la que eso le ha hecho descartar el teclado para uso diario, pero yo no volvería atrás.

La adaptación al uso en formato dividido, en cualquier caso, depende sobre todo de dos cosas: de si sabes mecanografía y de lo loco que te vuelvas con las capas. Lo explica bastante bien el propio Luis Sevilla en este vídeo:

Cuando mecanografías bien, cada mano funciona de forma realmente independiente, operando sobre una mitad del teclado, así que no hay necesidad de que estén una al lado de la otra. En cambio, si tecleas de cualquier manera saltando de lado a lado del teclado con ambas manos, dividir el teclado en dos puede suponerte un trauma importante.

Pero míralo por el lado bueno: es tu oportunidad para aprender a teclear bien. Irás muy despacio al principio, y luego lograrás alcanzar mucha más velocidad y precisión que antes. Lo tengo comprobado.

Y no tiene que ser de golpe: el teclado se puede usar unido al comienzo, e ir separándolo y girándolo poco a poco hasta llegar a la postura ideal.

En mi caso me llevó muy poco tiempo adaptarme. Al principio temía «caerme» con los índices fuera del teclado hacia el lado de las teclas G y H, pero en seguida me acostumbré a confiar en mi memoria muscular y teclear como siempre.

Usar el teclado inclinado en modo tenting requiere algo más de adaptación a la nueva postura, pero también es mínima. Especialmente, de nuevo, si sabes mecanografía.

En resumen, creo que este es uno de los aspectos donde Dyma ha acertado de pleno: crear un teclado dividido y configurable, pero darle la distribución normal para que lo puedas usar casi sin requerir adaptación.

Eso, hasta que te vuelvas tan loco con tus capas personalizadas que ya no sepas qué tecla es cuál. Pero ahí es donde entra en juego la retroiluminación personalizada: puedes asignar colores diferentes a las teclas según la función que tengan en cada capa, y eso ayuda muchísimo a recordar y a fijar en la memoria las teclas personalizadas, hasta que se vuelven una costumbre más.

Activando temporalmente diferentes capas con las teclas especiales
Activando temporalmente diferentes capas con el pulgar

Fiabilidad

El teclado funciona muy bien en general. Aplicar la configuración desde Bazecor es instantáneo y fiable. Sí he notado algunos detalles que aún tienen que ser pulidos. Por ejemplo, de momento no funciona en Grub, el gestor de arranque. A veces, al mantener pulsada cierta tecla durante mucho tiempo (cerca de un minuto o más) el teclado parece bloquearse. Y… creo que no he tenido más problemas.

Valores éticos

Esta sección puede parecer extraña, pero creo que es cada vez más necesaria. Es la parte que echo en falta en el 99,99% de los análisis de producto o reviews de tecnología. A día de hoy, creo que el planteamiento ético no puede estar ausente de ninguna compra. No sé si existe un producto electrónico «ético» per se, pero al menos deberíamos hacernos unas cuantas preguntas al comprar. Y eso se refiere tanto al producto en sí como a la empresa que lo produce y a la forma en que lo hace.

Software libre y open source

Como comentaba antes, para mí es clave que el software que usa el Raise sea libre, y funcione sobre sistemas libres como los basados en GNU/Linux. En este caso, está basado en el software que desarrollaron los de Keyboardio, otro teclado con una filosofía muy ligada a lo abierto.

Aún así, me planteaba dudas. ¿Es simplemente una empresa aprovechando el código abierto de otra, o hay una colaboración real y una contribución de retorno? Se lo pregunté directamente a Luis Sevilla en Reddit. Su respuesta es un poco larga para reproducirla aquí entera, pero viene a decir lo siguiente:

  • Ambos proyectos mantienen una relación amistosa, compartiendo incluso recomendaciones sobre fabricantes y otras cosas más allá del software.
  • Keyboardio desarrolló el firmware, Kaleidoscope, al que Dygma es ahora el mayor contribuidor. Hacen un esfuerzo importante en evitar un fork, pese a que las visiones de ambas empresas difieren en algunas cosas.
  • En Keyboardio también empezaron el desarrollo de Chrysalis, el software de configuración, pero en Dygma, que hace mucho hincapié en esta parte del software, hicieron tantos cambios que terminó siendo otro proyecto. Los plugins entre ambos siguen siendo compatibles.

Podéis ver el código de todo lo que desarrollan en Github.

Recuerdo haber leído en algún sitio que también el hardware es (o será) libre, pero no he encontrado esa referencia y tampoco he visto que hayan compartido todavía la fuente de sus diseños. Si no me equivoco, el núcleo del Raise es un Arduino, un chip de hardware libre que hace que el teclado sea completamente abierto a cambios y a hackeos varios, a gusto y riesgo de cada cual. Nada que ver con los dispositivos bloqueados que venden otros fabricantes.

También cabe destacar que la comunicación del proceso de fabricación fue muy transparente, muchas veces incluso didáctica, y creo que eso ya es algo que deberíamos agradecer y favorecer como consumidores. Poder conocer y entender cómo se producen las cosas que usamos no debería ser una rareza.

Os recomiendo ver el archivo de entradas de su blog o curiosear en su canal de Youtube para entender a qué me refiero.

Sostenibilidad y justicia social

Este aspecto no se menciona en su web, y de entrada no parece que estos aspectos hayan influido demasiado en decisiones de diseño o fabricación.

Preguntado al respecto (no iba a dejar este análisis con la incógnita, ¿no?), su fundador comentó lo siguiente (traducción libre del inglés, podéis ver la respuesta original completa en Reddit):

Sí, tuvimos en cuenta la sostenibilidad medioambiental y la justicia social, pero no es un área en la que podamos tener un gran impacto (por ahora).

Tratamos de minimizar el desperdicio de plástico, por ejemplo, cambiando la envoltura de nuestros cables por un material biodegradable, pero no pudimos encontrar ninguno que no se descompusiera en pocos meses (posiblemente arruinando el teclado con un olor horrible) o que no tuviera un pedido mínimo [MOQ, minimum order quantity] o un coste exagerados.

Hemos logrado una pequeña victoria en ese sentido porque la caja del Raise es su maletín, así que no estamos generando basura por ese lado.

Por el lado de la justicia social, trabajamos con fabricantes serios que siguen las leyes estándar, así que eso no nos preocupa.

Personalmente le doy un punto extra al UHK porque está hecho con empresas locales de Hungría en lugar de en China. Esto contribuye, entre otras cosas, a fortalecer el tejido económico local y generar autonomía tecnológica. Es un enfoque que me gustaría ver en más productos. El precio, eso sí, se sube prácticamente al doble. Es lo que tiene.

Reparabilidad

Muchos consideramos que reparar es un derecho. Alarga la vida de los dispositivos, ahorra gastos, disminuye la generación de basura electrónica, da autonomía a los usuarios y permite participar a pequeños negocios locales de una economía mucho más distribuida. El tema es tan serio que parece que la UE ha empezado (por fin) a ponerse las pilas con él.

Preguntado de nuevo al respecto, Luis Sevilla comentó lo siguiente (traducción del original, again):

Esta fue una consideración importante durante el proceso. Una señal de ello es que los tornillos son visibles. Podríamos haber puesto la pegatina de mylar en el panel inferior, ocultándolos. Habría sido mejor en cuanto a estética, pero no lo hicimos para que los usuarios pudieran acceder al interior sin dañar el producto. Todo puede ser desmontado, incluso la Neuron. Creo que tendríamos un 10 en el índice de reparabilidad de iFixit.

Es tan así que abrirlo, si no te cargas nada, ni siquiera invalida la garantía. Pocas empresas de electrónica pueden decir eso de sus productos.

En esto el Raise estaría a la altura del UHK o incluso mejor, ya que se pueden quitar y cambiar los interruptores sin tener que fundir soldaduras ni nada parecido. Y ambos están muy por encima de otros teclados del mercado.

Sinceramente, espero que lo manden a iFixit para que lo desmonten a fondo. Sería la comprobación definitiva (y un buen reconocimiento) de que se han tomado esto en serio.

Atención al cliente

La gente de Dygma no deja de sorprenderme por lo cercana que es su comunicación. Son pocos en la empresa, y los conocerás a todos en cuanto veas los vídeos que han ido compartiendo durante el desarrollo del teclado. Cuando les escribes, son ellos mismos quienes contestan desde su propio Raise. Y lo hacen, por mi experiencia, en uno o dos días como mucho.

Aún antes de que me llegara el teclado ya había cruzado varios tuits directamente con su fundador y CEO, y después de eso me ha contestado largamente a mis emails y a mis preguntas en el subreddit.

Al ser una empresa española, además, las garantías y devoluciones son acordes al nivel que estamos acostumbrados en Europa, si no más. Han demostrado con creces que no dudan ni un momento en reemplazar cualquier pieza defectuosa, y ofrecen la reparación como servicio más allá de la garantía.

Casi inmejorable.

¿Lo recomendaría?

Rotundamente sí. Es una maravilla. Para muchos será lo que los auténticos aficionados a los teclados llamarían un endgame: el mítico teclado final que ya no vas a querer cambiar por ningún otro.

Es cierto que, si eres de esas personas a las que les da igual qué teclado usar, puede que el diseño te parezca raro y el precio te parezca una locura. Vale. Igual esto no es para ti. Aún así, me atrevo a decir que si lo probaras no te dejaría indiferente.

Pero yo, en general, valoro mucho los periféricos (monitor, teclado, ratón, etc.) porque son los componentes que más influyen en la experiencia de uso y la ergonomía. Me he gastado el mismo dinero en este teclado que el que me gasté en el portátil al que lo conecto, con eso os lo digo todo.

El teclado es mi principal herramienta de trabajo y (ahora que con el confinamiento lo uso también desde casa) también de ocio. A cada jornada de uso que le doy veo más y más amortizada la inversión.

Si estás buscando un teclado mecánico y ergonómico que mantenga una cierta familiaridad con teclados tradicionales y a la vez te abra un mundo casi infinito de personalización, creo que no vas a encontrar nada mejor… salvo que te lo hagas tú mismo.

Gracias por leer hasta aquí. Si tienes cualquier duda o comentario, déjalo abajo y seguimos la conversación.

4 comentarios

Carabiru 10 mayo 2020 Contestar

Es normal que me ri… Ejem, es normal que tu pareja se riese, parecía una discoteca, seguro.

Fuera bromas, el sonido es bastante agradable, y es tan bonito que dan ganas de comprarse uno aunque no tengas ni idea de qué son las capas y su utilidad.

Jorge Toledo 10 mayo 2020

:P :P :P

Vidal 11 mayo 2020 Contestar

Dan ganas de comprarlo.
Una cosa, por curiosidad… ¿que monitor usas?

Jorge Toledo 11 mayo 2020

En casa tengo uno normalito pero de los mejores en su gama, un Dell UltraSharp U2414H.

En el trabajo uso un Dell UltraSharp U2412M, formato 16:10, y me encanta.

Importante para mí, aparte de la calidad de la pantalla, es que se puedan ajustar en todos los sentidos y rotar a modo vertical.

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